¿Cómo afectan las várices y arañitas las piernas?

En algunas ocasiones, las várices y arañitas solo suponen un problema estético, en otras provocan síntomas que pueden tornarse insoportables. Por eso, es recomendado tratarlas desde el inicio para evitar complicaciones.

La aparición de las várices está relacionada en la mayoría de los casos con una enfermedad vascular (de circulación de la sangre). Se trata de una dilatación anormal de las venas, habitualmente de las piernas (pero pueden afectar a otras zonas), por la acumulación excesiva de sangre en su interior.

Esto sucede por una debilidad en las paredes de las venas y de las válvulas encargadas del paso de la sangre por el torrente circulatorio. Aunque se asocian más con la mujer madura, las várices también pueden presentarse en los hombres.

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¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?

El problema estético es el que pone en alerta a la persona, por la aparición de venas grandes que se ven perfectamente bajo la piel. A veces estas venas forman grandes relieves y van acompañadas de cambios de la coloración de la piel.

Las piernas, sobre todo los tobillos, suelen estar hinchados y, al presionar sobre ellos, queda una marca que tarda cierto tiempo en desaparecer.

Las piernas con várices suelen notarse pesadas y puede haber dolor que, en ocasiones, es muy intenso. Otras personas describen calambres ocasionales y ardor en las piernas.

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¿Cómo pueden afectar?

Las molestias pueden llegar a ser bastante incapacitantes haciendo que la persona vea mermada su calidad de vida por el dolor y la sensación de pesadez, principalmente.

Si se complican, pueden aparecer alteraciones en la piel tipo dermatitis (inflamación), ulceraciones e incluso coágulos de sangre que necesitarán un tratamiento hospitalario en muchos casos. Por eso es recomendado visitar al doctor en cuanto se detectan, para evaluar si existe un riesgo mayor.

Tratamientos: Existen procedimientos médicos que eliminan las varices o bien las bloquean para que no progresen. Cada caso debe ser estudiado individualmente para determinar qué técnica es la más apropiada. Las más habituales son:

  • La escleroterapia: se inyecta una sustancia en las venas que las encoge.
  • La ablación endovenosa, que cierra las varices con láser o radiofrecuencia.
  • La flebectomía, las elimina con una pequeña aguja.
  • La cirugía endoscópica.

Aunque cada tratamiento depende del estado de las venas, la escleroterapia es la técnica más utilizada en la mayoría de los casos, ya que con esta terapia se pueden tratar todo tipo de venas.

La escleroterapia implica una inyección de una solución directamente en la vena varicosa. La solución irrita el recubrimiento interno de la vena provocando que se inflame y se adhieran sus paredes y que la sangre en su interior se coagule. Tiempo después el vaso se convierte en tejido fibroso que desaparece a la vista.

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Beneficios de la escleroterapia

  • Permite eliminar con total seguridad las várices sin cirugía, de forma sencilla, altamente eficaz y cómoda para el paciente.
  • Es indoloro pues las molestias son similares a una extracción de sangre.
  • La escleroterapia no requiere ni cirugía, ni quirófano, ni anestesia, ni ayuno, ni estudios preoperatorios.
  • Son procedimientos ambulatorios y, por tanto, fácilmente repetible cuantas veces sea necesaria, el número de sesiones dependerá del estado de las venas.

Estos procedimientos deben ser alternados con hábitos saludables como la actividad física, la alimentación, las medias de compresión y lo más importante, la visita periódica con el doctor para hacer seguimiento al proceso. Si estás interesada en este tratamiento, consulta con nosotros.